memorias y desmemorias
Categoría: Artículos
Vanguardias Estéticas y Memoria (s) Colectiva (s)
Carolina Kaufmann

Las producciones artísticas, y fundamentalmente aquellas que se interrogan por la construcción de sentido social, más allá de provocar un impacto estético y una conexión emocional con la historia; ofician como territorio fértil para sembrar ideas; como impulso creador y posibilitan la apertura de caminos que se bifurcan en nuevos interrogantes. “El arte es un laboratorio, es como el alambique del alquimista, donde se toma la mater
ia base y se la transforma en oro” .  
Este capítulo trata acerca de las posibilidades que ofrecen diferentes producciones culturales y experiencias estéticas con relación a contribuir a la recuperación y reconstrucción de memorias  colectivas. Y a partir de esas producciones concretas: las bicicletas de Traverso en este capítulo y luego Trescientoscincuenta, Pochormiga… y Los hombres de Buena Voluntad, en el capítulo siguiente, reflexionaremos sobre sus potencialidades en la enseñanza de la historia argentina reciente.


Arte y Memoria (s)

Las provocaciones estéticas de las vanguardias rosarinas, la vitalidad de su arte conceptual perdurable a través de los propios cambios que engendraron y los circuitos de divulgación de sus acciones, además de ofrecer creaciones auténticas, han operado como disparadores y reservorios de memorias colectivas.

Algunos antecedentes de experiencias artísticas vanguardistas tanto conceptuales como estéticas nos remiten ya a los años 30 del siglo pasado y concretamente a la Mutualidad Popular de Estudiantes y Artistas Plásticos de Rosario liderada por Antonio Berni, uno de los padres del arte moderno en la  Argentina. Esta entidad que transitó los carriles de la militancia artística y un profundo compromiso socio-político, introduciría el debate sobre lo social en el arte y propiciaría un permanente diálogo con el tema sino que propiciaría acciones concretas a favor de la extensión de la enseñanza de las artes plásticas como fue el proyecto de creación de la primera escuela provincial de Bellas Artes en 1935 . “Berni participó durante esos años en experiencias artísticas sumamente audaces por medio de las cuales trataban de encontrar nuevos públicos al hacer circular las obras por fábricas, sindicatos y locales partidarios en contacto con lo que muy genéricamente llamaban el pueblo.´”

Luego, otra experiencia estética en la década del 50 “cuya impronta es sin dudas, la más importante de la primera mitad del siglo XX”, a decir  de  Ielpi (200.), se concretaría a través del Grupo Litoral preocupado por el desarrollo de formas artísticas alejadas de la imitación de modas y modelos europeos. Por otra parte, con este grupo se amplían las posibilidades locales para la enseñanza del arte a través de la creación del Profesorado de Dibujo en la Escuela  Normal Nº 2, por impulso de Dolores Dabat y posteriormente se daría inicio a la Escuela de Bellas Artes en la antigua Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Rosario; hoy Facultad de Humanidades  y Artes.

Estas dos experiencias grupales señaladas en párrafos anteriores, serán la antesala de una  tercera oleada vanguardista que cuajaría en el arte militante de Tucumán Arde de fines de los años sesenta . Fue en los comienzos del 68 cuando artistas, periodistas y sociólogos de Buenos Aires y Rosario viajaron a la provincia de Tucumán y denunciaron a través de diferentes acciones lo que estaba sucediendo con el cierre de los ingenios azucareros. “… el Grupo de Artistas de Vanguardia produce una serie de rupturas con el circuito institucional del arte, privilegiando el sentido ético-político de la obra” . Ciertamente, Tucumán Arde como una obra-denuncia nos retrotrae a la muestra histórica que se exhibió primero en el sindicato CGTA de Rosario durante 15 días y en Buenos Aires luego, allí clausurada el mismo día de la inauguración. En la Primera Bienal de Arte de Vanguardia en noviembre de 1968  y durante seis días consecutivos se expusieron 50 murales fotográficos, 130 reproducciones de recortes periodísticos relacionados con la situación que se estaba viviendo en Tucumán conjuntamente con grandes carteles que agregaban informaciones estadísticas a la muestra fotográfica. Esta presentación se acompañaba con voces grabadas de los propios actores sociales: cañeros, obreros y peones que habían sido entrevistados por integrantes del grupo; escuchándose los testimonios a través de altoparlantes-
“Las paredes de la ciudad pintadas con ´Tucumán Arde´ dieron el inicio de esta experiencia creativa inédita en la ciudad durante el Onganiato”, expresa Graciela Carnevale . Volveremos sobre esta consigna en este capítulo.


De las 350 bicicletas a “¿Alguien vio una bicicleta que dejé aquí?

Recordamos que en junio de 2006, en ocasión de la presentación del Tomo 3 de Dictadura y Educación  en el Museo de la Memoria de la ciudad de Rosario, y con motivo del cierre del evento, dos mimos representaron “Banderas”. El número comenzó con un juego de encuentros y desencuentros entre dos personajes que movían dos paños con técnica de swing, a modo de armado de un rompecabezas. De pronto, uno de los mimos se detenía e introducía en un discurso mímico el tema de las ausencias, los desencuentros y los desaparecidos en nuestra historia reciente. Paralelamente, las banderas adquirieron un ritmo más lento y dejaron ver las figuras estampadas en cada uno de los paños. El breve número artístico concluía con el despliegue de los paños blancos en los que se hallaba impresa una de las bicicletas pintadas por el artista plástico rosarino, Fernando Atilio Traverso .
Al finalizar el cuadro artístico, su directora, leyó al auditorio el poema escrito por Traverso previo a la puesta en marcha de su trabajo con las bicicletas. Además, explicó

“… que así como ha costado y cuesta armar y reconstruir la historia de nuestro país a partir de la Dictadura, ´Banderas´ nos remite a la difícil reconstrucción histórica que tenemos por delante”.

En la presentación se encontraban jóvenes, colegas de otras provincias y ciudadanos de Rosario. Allí, comprendimos que muchos rosarinos aún desconocían el sentido que su autor les había otorgado; descontando el desconocimiento total por parte de los colegas de otras provincias. El “trabajador del arte” como gusta llamarse, ha estampado en las paredes de Rosario 350 veces la imagen de una bicicleta en tamaño real, como metáfora de los desaparecidos de la Dictadura, número que alude a los desaparecidos de la ciudad de Rosario.
El poema de su autoría “Me cuidaste. Seguiste de largo”, motorizó e inspiró su producción plasmada en las bicicletas estampadas en las paredes de la ciudad.
Recordamos  que la primera imagen de bicicleta fue estampada en marzo del 2001 en el contexto urbano sobre las paredes de una casa aledaña a la del artista sin que nadie lo viera ni supiera de qué se trataba. Fue el puntapié inicial de un proyecto que lo llevaría a reproducir 350 veces aquel acto en distintas paredes y lugares de la ciudad de Rosario (2001-2004).
Sus bicicletas se encuentran en diferentes espacios urbanos rosarinos: en cualquier esquina de barrio; en paredes del centro ciudadano; en plazas y plazoletas; en fábricas abandonadas; en las paredes de lo que en algún momento fueron centros clandestinos de detención. Y, particularmente en instituciones educativas escuelas, facultades. Traverso nos informa que no duda en ir a pintarlas “cuando me invitan a cualquier escuela o Facultad”  y relata los espacios simbólicos que elige para dejar su impronta “al lado del mástil en la escuela  Toba, en los frentes y en las paredes de los patios de varias escuelas, en el salón de actos, en palcos; en algunas aulas de la Facultad de Psicología de Rosario, por pedido expreso de sus alumnos” y va enumerando algunas de las múltiples instituciones educativas donde quedaron registradas.

El artista plástico explica:

“… Venía trabajando con las bicicletas, tomándolas como un ícono desde finales de los años 90 y ellas mismas me fueron llevando a instalarlas en el espacio urbano. A medida que las iba plasmando sobre paredes, muros y esquinas de la ciudad, fui descubriendo de qué modo esas presencias que físicamente estaban en el límite de lo corpóreo y lo intangible, iban abriendo el sentido de diferentes historias e interrogantes para cada uno de aquellos que las veían. Pude así confirmar que su irrupción producía una modificación significativa en el paisaje cotidiano que invitaba a que quien las veía se preguntara por el origen y la razón de esa presencia enigmática: ¿quién dejó allí esa bicicleta?, ¿quién es o era su dueño?, ¿qué interrumpió su marcha?, ¿a quién espera allí detenida?, son algunas de las tantas preguntas que ellas provocan cuando se las descubre" .

A través de la utilización de un primer símbolo , la bicicleta, se marca un espacio, el de una memoria que va a cuestionar la presencia-ausencia. Estas imágenes se han instalado en los muros de la ciudad trazando una huella que interroga la mirada y la existencia de cada transeúnte. Para algunos puede ser lo desconocido o aquello que habrá que descubrir; para otros son íconos de un pasado que se hace presente. Así, los transeúntes que interactúan en los espacios urbanos vuelven a significar y resignificar las presencias ausentes e instalan una memoria futura. Ya es la propia bicicleta la que, a través de cada mirada, elabora infinitas historias. 


Ante mi pregunta acerca de qué sucede con algunas de las 350 bicicletas estampadas en los muros que van deteriorándose y desdibujándose con el tiempo o por el descuido de los mismos/as ciudadanos/as, Traverso responde taxativamente: “no se vuelven a pintar más”. Agrega: “los 350 desaparecidos rosarinos están desaparecidos”. Con relación a las bicicletas que van borrándose de los muros, nos dice que ha comenzado a escribir en esos lugares precisos “¿alguien vio una bicicleta que dejé aquí?” Muchos se preguntarán quien estará haciendo esa pregunta.  Entonces,  “al ir borrándose sus contornos se genera otra memoria de la historia”.  Y hace mención a los registros fotográficos de las bicicletas que fueron estampadas y que van gestándose nuevas historias alrededor de las mismas.


De Rosario a la  Villa 31 pasando por Atenas

También indagamos acerca de aquellas bicicletas que muchas veces hemos visto en las paredes a las cuales los transeúntes le han agregado elementos, por ejemplo hombres sentados y pueden verse así en las calles Ocampo y Sarmiento o en otros lugares. Traverso nos informa que muchas veces la intervención que hacen otras personas transforma su trabajo pero él lo interpreta con buena actitud “sucede que  resulta doloroso ver una bicicleta vacía, es una señal del horror.  En la Villa 31 de Retiro, Buenos Aires, le pintaron un hombrecito inflando la goma. No se aguantan el vacío”, asevera.

En los últimos años, Traverso  ha estampado sus bicicletas en diferentes espacios geográficos: desde Rosario, a Buenos Aires, La Plata, distintas ciudades en el interior de la provincia de Santa Fe, Córdoba; y en los dos últimos años también las ha llevado al exterior: Madrid; Pamplona; Zaragoza; Atenas; su bicicleta se encuentra en Los Jardines de los Desaparecidos del Mundo en Ginebra,  Museo de Arte, Dakota del Norte, USA; citando solamente los más representativos. 

El mismo Traverso nos explica: “Cuando fui a Dakota del Norte, dejé el esténcil a los alumnos para que sigan pintando banderas, porque había muchas por hacer y yo tenía que volverme. Esto fue en el 2005. Cuando me fui hicimos la bandera numero 60 y luego ellos me mandan la foto de la bandera numero 120”. También en Madrid ha dejado sus esténciles a un grupo anarquista que las va multiplicando ante diferentes ocasiones y eventos. En el caso de la Universidad de Atenas, la fuerza del simbolismo de las bicicletas se conjuga con el lugar emblemático en el que ha quedado registrada: cercana a la puerta de la Universidad que en el año 1976 fue derribada por las fuerzas militares y en el que cayeron más de 300 estudiantes.

El trabajador del arte nos informa que en el próximo mes de julio está invitado a la muestra “Aftershock” que se realizará en la Universidad de Hertfordshire, Norwich, Inglaterra. donde se tratará el tema de la violencia hoy y al cual han sido invitados artistas del tercer mundo. También en octubre del 2007 irá al College of Santa Fe en New Mexico para trabajar el tema de los desaparecidos con artistas latinoamericanos que participarán de un trabajo colectivo. En este espacio realizará un taller con alumnos de distintos niveles.  

Además las bicicletas pintadas en las paredes se han multiplicado en diferentes intervenciones: por ejemplo, con motivo de cumplirse los 30 años del golpe de Estado. Traverso afirma:

“Esta vez no ´dibujé´ bicicletas vacías.  Pretendí verlas en movimiento. Tuve la necesidad de ponerles un cuerpo. Y parece que no fui el único entusiasta, ya que muchos jóvenes se acercaron, convocados por la propuesta de pegarle una calcomanía a su bici, con un número, igual a los de las que están abandonadas por las calles. Aparecieron, tomados del manubrio. Con sus mochilas, zapatillas gastadas, pañuelos en el cuello.”.

La justicia poética


tra propuesta ha sido la Muestra que se realizó con los registros fotográficos de las 400 personas que durante los domingos de septiembre de 2005,  llevaron sus telas para que fueran “dibujadas” bicicletas y expuestas en el Museo de la Memoria de Rosario. Estas acciones y otras realizadas en distintas ciudades; dan cuenta de las potencialidades creativas y de resignificación que adquiere el arte urbano de Traverso. Aunque las técnicas y materiales empleados difieran, los mensajes y los contenidos representados no difieren. Y son los/las jóvenes quienes se sienten convocados por estos proyectos que les permiten dar cuerpo, materialidad, formas y colores a un pasado oscuro. Como dice Traverso “esas bicicletas transformadas en banderas, nos invitan a reflexionar sobre la memoria, sobre una historia reciente y que todavía esta sangrando.”

En nuestra entrevista, evoco el Tucumán Arde y sus leyendas en los muros rosarinos. Traverso me dice que su proyecto artístico está  “asociado a aquel porque va por la misma línea estética, la misma intención artística no objetual”. Agrega  que “el hecho artístico finaliza con el pintar y que para mí, el arte pasa por la acción”, en ese sentido resuenan las palabras y acciones del entonces Tucumán Arde. En otras palabras, estas intervenciones plásticas rechazan los habituales aspectos mercantiles de las producciones artísticas imbricando la producción artística con preocupaciones sociales y políticas de mayor caladura.

Es cierto que muchos habitantes de la ciudad aún hoy no se interrogan y desconocen las significaciones que Traverso pretendió atribuir a sus bicicletas pintadas en esténciles.  Por caso, en el momento en que la curiosidad comenzaba a tejer en el imaginario rosarino multiplicidad de mitos, un medio televisivo porteño; el programa Punto Doc (Canal 2, América), en un informe realizado sobre el militante barrial Pocho Lepratti, se atribuyó la pintada al recuerdo de este joven asesinado en el 2001; versión que no se corresponde con la propuesta original de Traverso y que el mismo plástico se ocupó de aclarar siempre diciendo: “también es la del Pocho”. Más adelante nos referimos al video Pochormiga… que da cuenta del “Ángel de la Bicicleta”, que escribió e interpreta León Gieco. En Madrid, Rafael  Amor le ha dedicado una canción a sus bicicletas y en el país, diferentes grupos de rock, hablan de las mismas.

Por otra parte, Traverso afirma que sus bicicletas estampadas en las paredes ya se encontraron con otro ícono al comenzarlas a reproducirlas sobre telas; ese ícono es la bandera con la imagen impresa de las bicicletas.
Hasta el 21 de marzo del 2007, Traverso lleva estampadas 1.978 (mil novecientas setenta y ocho) banderas, llenando de significados esas ausencias plasmadas en las bicicletas.     Con relación a estas bicicletas y al aporte a la construcción y reconstrucción de la memoria colectiva, son factibles de realizarse diferentes lecturas, sin olvidarnos que la memoria individual y colectiva resultan prerrequisitos de la memoria histórica y de su necesaria recuperación. En principio, decimos que la fuerza emotiva que las mismas desencadenan se conecta con el hecho de que esas 350 bicicletas inscriptas en los muros urbanos, de alguna manera personalizan y evocan las desapariciones. Cada bicicleta desnuda el factor de excepcionalidad de cada una de las desapariciones forzadas de rosarinos/as. Rememoran que cada desaparición fue resultado de actividades humanas planificadas durante la Dictadura y  vinculándonos a una relación personal con los acontecimientos del pasado.
En suma, son variados los modos de transmisión posibles realizadas a partir de las estampas de las bicicletas y sus dueños ausentes así como también se multiplica a toda la sociedad el poder de interpelación al Estado por las ausencias presentes en las bicicletas de Traverso.
Si bien la raíz de la estética anida en la sensibilidad, en el caso de las ausencias presentes en las bicicletas de Traverso nos posicionan en el topos histórico de lo estético y reconciliador del arte, en “la justicia poética” de la que hablaba Marcuse en 1969, cuando Tucumán ardía.

Finalmente, tanto las bicicletas encarnadas en las paredes -en reconstrucción de sus sentidos- como los videos  que se presentarán en el próximo capítulo son factibles de ser utilizados en el aula no sólo como material (ver Anexo) para el debate, como instrumentos que ofrecen un contacto directo con acontecimientos del pasado reciente; como medio de construcción y reconstrucción de sentidos; sino también desde una ética y estética de la responsabilidad y apertura hacia el pasado reciente.




Recorte
del Capitulo "Vanguardias estéticas, memoria colectiva y educación" en  el libro de Kaufmann, C. "El fuego, el agua y la Historia. La Dictadura en los escenarios educativos: memorias y desmemorias", Buenos Aires, Libros del Zorzal, 2008, páginas 101-124.


Carolina Kaufmann
es licenciada y profesora en Filosofía en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), magíster en Educación con orientación en Historia y Prospectiva (UNER) y doctora en Educación por la Universidad de Valladolid, España. Es profesora titular regular de Historia Social de la Educación en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos y profesora titular regular del Núcleo Histórico-Epistemológico de la Educación en la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR. Dirige el Grupo TIPHREA (Tendencias Ideológico/Pedagógicas en la Historia Reciente de la Educación Argentina).




 

Última modificación el sábado, 11 de abril de 2009 a las 12:53:36
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