Cada uno de los participantes, en cualquiera de las acciones, se llevan una pequeña esquela. En las que les comento la inquietud sobre el destino de estas “banderas” que realizamos juntos. Por eso les pido a todos que envíen, desde el lugar donde estén, una fotografía de ellas, para así poder contar quienes le dieron cobijo y en que las transformaron. Generar de este modo una obra colectiva y llena de vitalidad. Como un pequeño embrión que vemos crecer día a día. Que nos sorprende. Que me sorprende.
Una tarde tocan el timbre de mi casa , atiendo y es un señor que me extiende un sobre cerrado y me dice -aquí tiene su pedido, le traigo la foto de nuestra bandera- Oscar, es decorador de vidrieras, y esta colocando la bici entre los maniquíes y las zapatillas, dándole un aire puro e ingenuo...
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