El 19 de marzo de 2010 el Grupo de Derechos Humanos, que trabaja y vive en Cañada de Gómez, organizó una intervención urbana en “La Plaza de la Vida”. Sitio que recuperaron para la Memoria, tras varios años de reclamos.
La Plaza esta al costado de la vieja estación de trenes, ahora vacía y devenida en inventado “Centro Cultural”. Como si esos andenes repletos de gente que iban y venían, no fueran parte de la verdadera cultura de un lugar.
Repetimos, aunque nunca es igual, la acción de pintar bicis sobre telas traídas por la gente. Quisimos ocupar nuevamente esos andenes. Pintamos una veintena de “banderas” que comenzaron a flamear por la estación. Pero no bajamos de ningún tren ni pretendíamos subir a alguno. La ventanilla de la boletería parece estar cerrada para siempre. Solo un par de veces al día “...un tren de carga interrumpe el descampado”, como dice Manal.
Se acercaron al lugar varios artistas de Cañada, con los que pintamos, luego, algunas bicis por las paredes que ellos propusieron.
Al final de la jornada, subimos todo a una pequeña camioneta y salimos de “pintada”. Esta vez con los integrantes del colectivo de Derechos Humanos, Kelo y Juan Carlos, amigos en la adolescencia, que habían realizado la noche anterior, previendo esta salida, una lista con las paredes que íbamos a intervenir. Todas poseían un recuerdo, algunas, escondían aventuras juveniles, otras, guardaban la memoria colectiva de Cañada. Por ejemplo, recordamos a tres delegados gremiales caídos en 1976 durante la Dictadura Militar, trabajadores de “La Helvética”, emblemática fabrica abandonada que otrora fuera la fuente de trabajo principal, de la zona. También pintamos frente a la casa de Fany, desaparecida en aquel mismo año. Y en la Plaza de la Vida, donde también dejaron su bici abandonada los compañeros por los cuales la ciudad de Cañada levantó en ese lugar un monolito con sus nombres: Daniel J. Bertoni, Armando Giordano y Fany Giordano.
Mientras tanto los demás integrantes del grupo quedaron para preparar la cena. Nos esperaba una mesa muy larga y llena de amigos, con los que compartí una hermosa charla hasta que llegó la hora de mi regreso a Rosario.
Equipo de trabajo: Rubén ”Kelo” Moreno, Adriana Diez, Hernán Sarmiento, Hernán Abrate, Danuta Gorajek, Juan Carlos Coronel, Ernesto Jaime, Mirta Avellaneda, Fernando Traverso.
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